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Cuando
el ocaso llega, pienso en ti,
esos cariñosos pensamientos van mucho más alla que
las palabras, dedicadas
a alguien.
Aún
ahora (puedo recordar), la luz pálida, que
iluminó su silueta desde el cielo nocturno esa noche.
Y estoy
esperandote, en este cuarto sin ti, acompañado del sonido
del reloj, pero
ese eco en mi adormecido corazón, es
como el sonido de tus pasos.
Todavia
estoy esperandote, aquí solo, ¿donde
estás ahora, ves la luna que vimos juntos ese día?.
Cuando
recuerdo su voz, esbozo una pequeña sonrisa, la escena de
aquella noche en que juntos caminamos, está inmovil ahora
en la fotografía de ese ocaso.
Olvida
las mentiras que feroces desde la oscuridad y mi egoismo están,
y
en sus lágrimas aún ahora...
Sin
decir una palabra, el tiempo pasa, el cielo se extingue en la luz
de la mañana que se fusiona y acerca.
Anoche,
no importa donde estes, la luna vió mi vacio corazón.
Y estaré
esperandote, no importando lo alejados que estemos, acompañado
del sonido del reloj, pero
ese eco en mi adormecido corazón, es
como el sonido de tus pasos.
Y
estoy esperandote, aquí solo, ¿donde
estás ahora, ves la luna que vimos juntos ese día?
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