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Hola,
pequeña estrella,
¿estás bien?, estoy
sola como todos al nacer.
Aveces
en la oscuridad, cuando cierro mis ojos, te
sueño, planeta tierra.
Si
pudiera volar cruzando esta noche, más rápido que
la velocidad de la luz, podría
extender estas alas mias.
Atravezando
los años y la lejanía, lejos más allá
de la vía lactea, ver el resplandor que nunca parpadea, el
resplandor que nunca desaparece.
Miles
de años y la lejanía, más allá del sedoso
camino, tu eres el resplandor que nunca parpadea, el resplandor
que nunca muere.
Hola,
pequeña estrella, ¿puedes
escuchar mi llamado?, soy
tan ciega como todos al nacer.
Si
pudiera fluir enfrentando esas noches, más angostas que el
cordel de luz, podría
unir estas manos de una vez.
Atravezando
los años y la lejanía, lejos más allá
de la vía lactea, ver el resplandor que nunca parpadea, el
resplandor que nunca desaparece.
Miles
de años y la lejanía, más allá del sedoso
camino, tu eres el resplandor que nunca parpadea, el resplandor
que nunca muere.
Miles
de años y la lejanía, más allá del sedoso
camino, tu eres el resplandor que nunca parpadea, el resplandor
que nunca muere.
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