|
*Aún
cuando grito "¡no te vayas!", el pájaro silvestre
vuela al cielo
(nunca digas adiós) esas alas suaves se tiñen de rojo
con valor.
Aunque
interminablemente ruegues por libertad, si tu dejas este paraíso
por un lugar aún más desconocido, quiero mantenerte
encerrado.
Recuerda
ese prohibido, indulgente y hermoso día, aunque ahora, aunque
pienses que estás en una jaula dorada.
"¡No
te vayas!" en mi corazón, no puedo vislumbrar ese sueño
pecador --
(nunca digas adiós) un sueño donde esas plumas son
arrancadas y empapadas
de carmesí.
¿Por
qué tu me miras con esos ojos dolorosos? por mucho que a
menudo te alejes, no puedo buscar abrazarte solo una vez más
Recuérdalo,
ese tiempo cuando, desde las profundidades de ese bosque secreto,
alzaste tus alas suavemente (y te decidiste por) este dedo.
"¡Dime!"
ahora, no importa si la sangre se vierte fuera de (la herida de)
mi soledad,
(nunca digas adiós) si tu haz decididó volar, solo
comienza a adelantar eso.
*Aún
cuando grito "¡no te vayas!", el pájaro silvestre
vuela al cielo
(nunca digas adiós) como esas alas suaves se tiñen
de rojo con valor
"¡Dime!"
Vamos, cierra esos duros ojos y lanzate al cielo.
(Nunca digas adiós) tu llegarás allí algún
día, y cruzarás el lejano océano
*Aún
cuando grito "¡no te vayas!", el pájaro silvestre
vuela al cielo
(nunca digas adiós) como esas alas suaves se tiñen
de rojo con valor
|